Fe sens obra morte est

edad media

Relatos de Mujeres Nórdicas

El día 16 de marzo en el Centro Cultural El Espiral nos dimos cita para la 3er Tberna Medieval organizada por Trobar Clus.
En esta ocasión y cnmemorando el día de la mujer (8 de marzo) los relatos y canciones giraron en torno a vivencias, anécdotas e historias sobre mujeres medievales nórdicas.
Baladas y canciones como Dromde mig, Herr Mannelig, Moder min, y relatos como la historia de las Gigantas Fenia y Menia amenizaron la noche.
También nos visito Diego Rugieri El Arpa Errante que nos narró la leyenda la Lorelai, la sirena del Rhin. Asimismo, Laureano Martínez nos dio una charla sobre Hildergard von Bingen
La periodista Feni Rubio de Canal 3 Rosario nos hizo na hermosa nota que fue transmitida en el programa “Antes de Salir

Algunas imégenes del evento:


Estivali sub Fervore II

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La pasamos tan bien el sábado 2 que nos juntamos al día siguiente

Algunos momentos de esos días

 

 

Más imágenes en esta galería

 

 


La higiene en el medioevo

La concepción generalizada es que en la edad media las personas no tomaban baños y vivían en un estado de completa suciedad, sin embargo parece que al menos en parte, esto es un mito. Historiadores señalan que durante la mayor parte de esta época existió (al menos en las ciudades o burgos) una actitud positiva hacia el baño, al que se otorgaban virtudes terapéuticas, si bien no tanto como ocurría en los tiempos de gloria de la Roma imperial y sus grandes termas.

Los baños públicos florecieron en las grandes ciudades europeas en el siglo XIII, y para el siglo XV ya eran algo normal en pueblos medianos. Contrariamente a las elaboradas instalaciones de los baños romanos o árabes con grandes piletas comunes, los baños medievales usaban tinajas de madera con agua en las que cabían dos o tres personas.

Muchas ilustraciones medievales muestran a la gente tomando baños comunales, y algunas otras muestran que también eran comunes los baños con comida y bebidas junto a las tinas o encima de ellas para comer mientras se tomaba el baño.

El baño era también una parte importante en los rituales de los caballeros medievales. Para su nombramiento, el candidato debía bañarse antes de pasar la noche en oración, con la finalidad de que estuviera corporal y espiritualmente purificado antes de convertirse en caballero.

La actitud de la iglesia hacia el baño no era positiva, lo condenaba ya que lo veía como un lujo innecesario y pecaminoso. Es probable que de documentos religiosos que condenaban al baño es de donde proviene la idea de que la gente de la edad media no se bañaba.
En el siglo XIII ,Alfonso X “El sabio”, rey de Castilla y Leon, recomienda en sus legislaciones que los ciudadanos debian lavarse las partes intimas dos veces al dia y las axilas y pies debian lavarse con agua con alumbre para prevenir los malos olores.

La orina humana en la edad media tuvo muchos usos. Esta era recogida en vasijas (dispuestas en las calles y en los rellanos de las escaleras) y se utilizaba en las lavanderías (por su alto contenido en amoniaco) y tambien para el teñido de telas y lanas ya que el amoniaco fijaba el color. La blancura de las lanas y los linos provenia de su lavado con orina humana.

Por muy desagradable que parezca, en la edad media la orina también era empleada para la higiene bucal: los europeos de esa época se lavaban la boca con sus propios orines. Los iberos, por ejemplo, almacenaban su orina en recipientes, la dejaban reposar un tiempo y luego tomaban pequeñas cantidades para su uso como dentífrico. Los romanos adoptaron esta costumbre, aunque como eran un poco más finos, mezclaban la orina con piedra pómez y colorantes para hacer más llevadero el enjuague.

Parece que esta costumbre celtíbera caló hondo en la España de los siglos posteriores. Pero en esa época la práctica no terminaba de convencer más allá de los Pirineos, como refleja este pasaje de Erasmo de Rotterdam(S. XV):

“Es preciso ser muy cuidadoso de tener los dientes limpios, pues blanquearlos con polvos es propio de jovencitas. Frotarlos con sal y alúmina es muy perjudicial y servirse de la orina para este propósito es cosa de españoles“.

La Roma antigua, o Córdoba y Sevilla en tiempos de los romanos y de los árabes estaban más limpias que Paris o Londres en el medioevo, en cuyas casas no había desagües ni baños. ¿Qué hacían entonces las personas? Habitualmente, frente a una necesidad imperiosa el individuo se apartaba discretamente a una esquina.

La gente utilizaba los callejones traseros de las casas o cualquier cauce cercano. Nombres de calles de Francia como Merderon, Pipi, Merdiere, revelan su antiguo “uso”.