Fe sens obra morte est

tropos

Trobar Clus Parte IIII

Debemos distinguir entre Trobar Plan ó Leu y el Trobar Clus ó Ric. El primero es el “plano”, “liso”, fácil de entender. El segundo, en cambio, es el “cerrado”, “rico”, oculto y hermético, solo accesible a unos pocos.

Mientras el catarismo fue poderoso se trobó “plan” y sólo cuando comenzaron e intensificaron las persecuciones y matanzas en masa, fue “clus”.

Los términos Gay SaberTrobar Clus o Ric, lejos de haber sido eliminados al azar, poseen un significado preciso.

Gay Saber es el Noble Saber, que designaba la ciencia del Blasón, una disciplina sometida a rigurosas leyes y reservada a profesionales calificados: heraldos o reyes de armas en un caso, trovadores en otro.

El término Gay Saber tiene dos sentidos opuestos. En lengua antigua gay es la desgracia y a la vez el gozo.

Blasonar proviene de blazen (tocar la trompa), significaba además pautar la lectura de acuerdo a las asonancias (asonarla bien = bé l´assonner: blassonner).

Gay Saber (Noble Saber), es una lengua fonética: la del acertijo y los juegos de palabras, lengua que puede hablarse y entenderse al derecho y al revés.

Gay – galh – gau, en lengua de Oc, es el Gallo, más generalmente el ave macho. La Gaya Ciencia es el gal – imatías hábil de entrebescar les motz, la Ciencia del Gallo, emblema de Hermes, que preside el orto del Sol, la Lengua del Grajo que sabe “bien hablar” y disfrazarse, la “lengua del jars” (ganso) reservada a los que entienden el “jargón”: la Lengua de los Pájaros o Lengua de las Aves, que Sigfrido entiende luego de beber por accidente la sangre de Fafnir, y es la “lengua de los audaces”, de “auzel” (pájaro) que es el que “sabe osar” (auza).

Los pájaros, siempre presentes en la poesía y cantos de los trovadores, son siempre el grajo, el estornino y el loro (también el ruiseñor), todas aves que pueden hablar el lenguaje humano: para lanzar y transmitir un “mensaje” sin llamar la atención, nada más seguro que cantar inocentemente como el gallo o repetir siempre lo mismo como el loro, incansable.

Son los Verts Galants (versos galantes ó versos verdes), pero en donde galer es adoptar el tono de burla de la galéjade: es la lengua verde: la lengua hermosa y verdadera.

El vert gay es el color de la primavera (verde – alegre) del latín ver/e = primo – vere: primer verde, dando la idea de volver a empezar, el renacimiento. En la lengua de Oc, vert (verde) es asonante con ver – verai: verdadero, y veroi : bello.

Galer: alegrarse, ridiculizar, bromear, burlarse. Participio: galant – galerie: acción de se galer. También era la máquina de guerra bajo la que se llevaba el ariete (Aries).

Galant: nudo de cintas.

Gale: fiesta (de donde proviene el término “de gala”)

Los Verts Galants eran también los miembros de una sociedad secreta que floreció entre los siglos XIII y XIV. Llevaban una rama de almendro en el sombrero. (en la Biblia, la vara de Aarón (HaroumAries) florece en una noche y produce una almendra. La almendra simboliza la Virginidad y en arquitectura se llama “almendra mística” a la aureola elíptica que rodea la imagen de la Virgen y que, posteriormente, engendró la ojiva gótica.

Las calendas maias eran canciones populares consagradas a las fiestas rituales del Amor de Mayo. Se plantaba el Mayo y se designaba entre las muchachas la Maia o Bella de Mayo. En mitología, Maia es la madre de Hermes y en India el loro es la montura de Kama, dios del amor.

De esta manera, el trovador necesitaba poseer una memoria extraordinaria y un profundo saber, enriquecido de conocimientos históricos, tradiciones y genealogías. Al Trobar Clus también se lo llamó Trobar Ric : el trovador, habiendo franqueado los pasos y pruebas de la iniciación de Amor, se convertía en drut.

La riqueza hermética del trobar no era sino accesible a los más perfectos amantes de La DamaRic y drut también eran sinónimos de cabalisto.

Drut : amante (dru – drude – drige: amante, rico, opulento)

Ric : rico, hermoso

Cabalous: opulento

Cabalisto: nombre que se le daba en el Languedoc a la gente acomodada.

Cábalo: cábala: ciencia de la tradición judía, especie de magia; coalición de obreros, sociedad.

Del libro El Misterio de los Cátaros

Capítulo: Trobar Clus

Alejo Carpentier

Colección Realismo Fantástico / Plaza&Janés

 


Trobar Clus Parte III

¿Quién es La Dama?

Guiraud de Borneilh la llama “Luz Verdadera” y Guilermo de Poitiers (iniciador del Trobar Clus) nos dice: “sólo por Ella seré salvado”. Uc de Saint-Cirq la invoca en estos términos:


“Tomad mi vida, Dama de difíciles mercedes, con tal que me concedáis que por vos al cielo vaya”.

 

 

En consecuencia, no se trata de una mujer de carne y hueso, incluso aún si los poetas han inspirado en una verdadera mujer, sino que se trata de una Dama Simbólica, que reina en uno de esos “Castillos del Alma”, como más tarde denominarán los místicos españoles.
En el mismo país y en la misma época en que nace y florece el catarismo, nace y florece el arte de los “troubadours”.En su obra “El tesoro de los Cátaros“, Gérard de Sede nos hace la siguiente descripción:

“Por las polvorientas carreteras de la “terra moundino” vense aparecer, en el siglo XI, extraños personajes. Van por parejas, caminan sin descanso de ciudad en aldea y de aldea en castillo a la manera de los trovadores, y como éstos, reciben techo y comida a cambio solamente del encanto de su Verbo”.

Pero llevan en su mano, en lugar de la “vielle“, el báculo de peregrino, visten hábito negro con capuchón a guisa de jubón y de sus labios salen prédicas en lugar de canciones. ¿Son acaso clérigos languedocianos?.

Tampoco. A éstos el mismo Papa acaba de describirlos:

“ciegos, perros mudos, simoníacos que venden la justicia, absuelven al rico y condenan al pobre, no observan las Leyes de la Iglesia, acumulan los beneficios, confían el sacerdocio a gentes indignas, tienen una bolsa en lugar de corazón y son la irrisión de los laicos.”

Ahora bien, los hombres vestidos de negro son delgados y pálidos, no poseen caballos ni mulas, van con la escarcela vacía, no tienen ojos para las mujeres, y cosa todavía rara, trabajan con sus manos, si la ocasión se presenta, para ayudar a un humilde tejedor a terminara su tarea o a un labrador a arar. “La fe sens obras morta es” dicen a cada momento. Pronto el pueblo les ha dado el nombre de Perfectos, o con más frecuencia y con afectuosa familiaridad: los “bouns omes”, es decir: los hombres buenos.
Estos perfectos son los apóstoles de una doctrina que, en menos de un siglo, va a conquistar toda la tierra de Oc. Los que abrazaron esta fe se llamaron los cátaros – los puros – -, los patarín los tisserands (tejedores) y también, albigenses¨.

Los Cátaros sitúan el centro de su visión en la lucha entre los dos principios opuestos de la luz y las tinieblas, del Bien y el Mal, Espíritu y Materia son las expresiones respectivas de éstos dos principios que se oponen sin tregua..

Consideraban que, puesto que el mundo está entregado a la injusticia, no podía ser obra del Dios Bueno, entonces el creador del mundo era un Demiurgo, espíritu maligno
pero inteligente: Satanás, El Gran Arrogante. La Caída coincidía con la Creación. Al final de los siglos, la Parusía significará el triunfo definitivo del Espíritu.
El hombre se encuentra suspendido entre estos dos elementos, su cuerpo es arcilla despreciable, un saco de inmundicias que lo une a la materia, al mundo malo del pecado y la corrupción, pero este mismo cuerpo encierra una “chispa de divinidad“, es el Espíritu que se encuentra prisionero de la carne y sufre por la degradación del cuerpo y sus deseos. Esto implica la creencia de la Metempsicosis: la transmigración de las almas a través de distintos cuerpos en el tiempo, en donde el hombre justo se reencarna en cuerpos cada vez más livianos, etéreos y perfectos y los impíos lo harán en cuerpos groseros y deficientes.Para los Cátaros, Jesús, como hijo de Dios – o al menos su mensajero – no pudo tener ninguna relación con el mundo impuro de la Materia. Su reencarnación no era sino un símbolo, una imagen que los profanos tomaban al pie de la letra. Raymonde Bézéra exclama: “Jesús no estaba hecho de nuestra carne; jamás Dos vino a revestirse de nuestra carne mortal en el seno de la Bienaventurada Virgen”, la misión de Jesús consistía en revelar a los hombres que adorara al Creador (el personaje celoso y terrible del antiguo Testamento), era rendir homenaje al Demonio sin saberlo. La Virgen tampoco era una mujer de carne y hueso, sino el símbolo “de la Iglesia que acoge en ella la Palabra de Dios”.
Estas ideas diferían diametralmente de las enseñanzas ortodoxas que propugnaba la Iglesia Romana. El Credo era, para los Cátaros, un error fundamental de dogma de donde se derivaban todos los posteriores errores, desde a encarnación hasta la adoración de la Cruz y la Hostia. Pero era, por sobre todas las cosas, las costumbres de la Iglesia Católica, su ostentación y pompa, la soberbia y arrogancia, la corrupción e intolerancia del clero lo que indignaba profundamente a los Cátaros. En uno de los procesos inquisitoriales a un “Perfecto”, este exclamaba con ironía a sus jueces:

“Escuchadme, Monseñores, yo no soy hereje, puesto que tengo mujer, me acuesto con ella, le hago hijos, como carne, miento, blasfemo; soy pues, un fiel cristiano. No permitáis que digan y se me tache de hereje, porque, si no, pronto se dirá que vosotros también lo sois.”

Los “buenos hombres” practicaban un ascetismo riguroso, adusto, casi amedrentador con la lógica implacable de su doctrina. Puesto que la creación era mala, también lo era multiplicar las criaturas: dar la vida es hacer la desgracia de nuevas almas, precipitarlas en la materia, nada puede santificar la obra de la carne, ensalzar la procreación era un acto criminal y celebrar matrimonio, absurdo. No comían carne, ni huevos, ni lácteos, y se consideraba un acto terrible dar muerte a un animal, puesto que este podía albergar un alma sufriente. Únicamente se permitían en ocasiones comer pescado, ya que éste se reproducía sin cópula y no se permitían tener o poseer bienes ni propiedades para lograr un total desprendimiento de la materia.

Esta ideología es fácilmente asimilable e identificable al Maniqueísmo, además de estar comprobado históricamente su filiación con éste. Las sucesivas persecuciones que sufrieron los Maniqueos los fueron empujando hacia occidente. Varias sectas maniqueas fueron deportadas del Asia Menor a Bulgaria en el siglo IX donde proliferaron bajo el nombre de Bogomiles (“amigos de Dios”).

Nace Maní en Babilonia (Abrumia) en 14/4/216. Su madre fue Mariam y su padre Patek. Su nacimiento fue anunciado a Mariam por un ángel. Maní nació con un defecto físico: la pierna derecha torcida por lo que fue rengo toda su vida.
Sus padres fueron Parsis, adeptos de la religión de Zoroastro (Zarathustra – Ardsjapp). Posteriormente se adhirieron a la secta Manqdé (Puros) que aún hoy existe en Irak e Irán con el nombre de Cristianos de San Juan.
A los 12 años un ángel llamado At Taun (el Gemelo) le comunica que es el Elegido para una misión trascendente que le confiere el “Rey de la Luz”. A los 24 años, el mismo ángel le comunica que comience su prédica.
Viajó a la India convirtiendo a un rey, volviendo luego a Persia donde convierte a Sapor I.
En una de las campañas del rey conoce a Plotino. Cuando Sapor I fallece, su sucesor Brahman I encarcela a Maní, ajusticiándolo mediante el tormento.
Tras haber convertido a los Búlgaros, se extendieron por Bosnia y Servia y, posteriormente, a Italia Septentrional. En Francia, en 1002, dos canónigos, Etienne y Lysoé, de la Iglesia Sainte – Croix d¨Orleans, fueron llevados a la hoguera con ocho de sus correligionarios.
Tiempo después, una importante comunidad cátara se implantó en La Champagne y más tarde, todo el Languedoc en masa abrazaría el catarismo.

Las razones sociológicas y religiosas de éste evento son evidentes, puesto que en el mediodía francés, el clero católico se encontraba aislado y el rápido desarrollo de la civilización urbana ya había provocado una cierta ósmosis entre la nobleza y la burguesía. El clero era la única potencia terrateniente, granjeándose la enemistad de los campesinos a los cuales sofocaba bajo la carga de impuestos y diezmos, como también a los burgueses, coartándole la libertad de negociar, los gravámenes de franquicias municipales, etc., y de la nobleza por razones obvias de competencia y supremacía. La Iglesia Católica repudiaba el préstamo con interés usurario en tanto que La Iglesia Cátara lo consideraba legítimo, lo cual proporcionaba la simpatía de una naciente clase capitalista.

Por otro lado, los Cátaros dejaban de lado muchas supersticiones y prácticas mágicas, despojando de autoritarismo al dogma, ya que se apelaba fundamentalmente a la inteligencia de los textos sagrados más que a la autoridad magistral, al razonamiento en lugar de la fe ciega sin explicaciones. Todo esto se armonizaba con la mentalidad de la época, en un entorno geográfico donde la cultura, las preocupaciones intelectuales , la tolerancia y el amor a la libertad estaban más extendidas que en ningún otro sitio.
Además, el Languedoc era una tierra fértil abonada, desde tiempo atrás, con antecedentes arrianos y primitivas creencias en dioses luminosos y demonios oscuros y sombríos.
Pero el secreto, por sobre todas las cosas, del éxito del Catarismo en el Languedoc, fue la tolerancia.
Mientras el clero católico imponía su dogma bajo amenazas y penitencias abogando por una moral de la cual el mismo clero no practicaba, los “buenos hombres”, a pesar de su vida ascética y rigurosa, se cuidaban de predicar ese tipo de vida ruda entre los prosélitos. Asimismo, como la misma Iglesia Cátara exigía tanto de sus pastores, podía permitírseles una tolerancia en extremo flexible con sus ovejas, además del pesimismo fundamental de la fe cátara, en donde la creencia que si el mal contaminaba las raíces profundas del Universo, quedaban pocas ganas – y mucho menos carente de sentido – de recriminar las debilidades de los semejantes.
Así, una vez analizado el panorama, el verdadero rostro de La Dama se hace transparente.Denis Rougemont se pregunta:


“…La Dama, ¿no será acaso el Anima, la parte espiritual del hombre, a la que su alma aprisionada en el cuerpo llama con un amor nostálgico que sólo la muerte podrá satisfacer?… Si uno hace lo posible por situarse en la atmósfera de la Edad Media, se da cuenta de que la ausencia de significado simbólico de una poesía sería un hecho mucho más escandaloso de lo que pueda serlo para nosotros el simbolismo de La Dama…”

Los registros de la Inquisición Tolosana muestran claramente que para los “buenos hombres”, Nuestra Señora no fue nunca una mujer de carne y hueso, sin el símbolo de su Iglesia:

 

non esse nec fuisse mulierem carnalem sed sectam suam et ordinem suum dicunt esse.

 

Por medio de la astucia verbal de la “Lengua Diplomática” del Trobar Clus, AMOR es, sencillamente la inversión de ROMA. En el lenguaje convencional y convenido de los trovadores, todo lo que es matrimonio designa la ortodoxia romana y, contrariamente, amor es la herejía cátara personificada en La Dama. “El secreto de los Trubadours -dice Rougemont- era, en resumen, toda la evidencia simbólica para los iniciados y simpatizantes de la Iglesia de Amor (Cours d´Amor)”.

En los Tribunales de Amor, los cátaros se hacían esta controvertida pregunta: “¿Puede un Caballero ser a la vez casado y Fiel a su Dama?”. Es decir: ¿se puede fingir obediencia a Roma sin dejar de estar en el corazón de la herejía?. Este dilema embargó, desde 1180, al Conde de Toulouse y a toda la nobleza occitana.

Trobar Clus Parte II

¿Que es Trobar?

En lengua de Oc, una de las más propicias a los juegos de palabras significa, a la vez, inventar y descubrir, pero también es expresarse por tropos, es decir, emplear las palabras en sentido diferente a suyo habitual

Tropo es un término que se emplea tanto para música como para lingüística, ya que los tropos son las fórmulas melismáticas de un canto ornado. ( ver wikipedia)

 Davenson, en su obra “Los Cátaros” escribe:

“si la música de los trovadores no es para nosotros un libro completamente sellado, sí es un libro apenas entreabierto y que un pequeño número entre los doctos y eruditos puede vanagloriarse de descifrar, la lírica medieval no es la única en ser un Trobar Clus, ninguno de los sistemas propuestos para resolver los problemas de dicha música da entera satisfacción.”

 Trobar (nos dicen los mismos trovadores) c´est entrebescar les motz”, es decir, embrollar el sentido de las palabras. Guiraud de Borneilh proclama:

Que sens eschartatz

Adui pretz e´l dona

Si com l´ochaizona

No-sens esclaissatz;

Mai be cre

Que gen chans, ancse,

No val al comensamen

L´an com pois, can on l´enten

 

un sentido rebuscado

tiene tanto más precio

si se le reprocha de ser

un contrasentido enmarañado

creo firmemente

que jamás canto alguno

vale a primera vista

tanto como luego, cuando se comprende

 

Maestros en este arte o ciencia del doble sentido, los trovadores le daban el nombre de Trobar Clus, es decir, Trobar Cerrado, hermético, incomprensible para cualquiera que no poseyera las claves para su entendimiento. Así, el auditor que descubre no debe ser menos trovador que el autor que inventa, aunque el autor, en lugar de inventar, quizás sólo cante lo que ha descubierto.

Entre los trovadores más destacados podemos citar a Walter d´AquitaineArnaud DanielPeire VidalAymar JordaMarcabruSordel y Raimbaut Vaqueiras.

Por lo tanto, los trovadores eran quienes profesaban este arte para expresar su Amor Cortés hacia la Dama de sus sueños, único objeto del Gay Saber: amour courtois o Fin Amor.

Este amor se define en primer lugar por oposición al matrimonio, ya que no sólo no es nunca conyugal, ni mucho menos extra-conyual, sino que es siempre anti-conyugal. No le basta la unión libre: necesita el adulterio.

Pero mientras que para el matrimonio es esencial el ser consumado, para el adulterio de Fin Amor lo es el no serlo, el “amor cortés” halla su razón de ser no en la satisfacción del deseo carnal, sino en la ascensión sin límites de un deseo que va depurándose.

En virtud de esta ambigüedad el trovador es siempre, Al mismo tiempo, un engañador y un fiel: engañador respecto a aquél que permanece bajo el yugo de las necesidades del cuerpo: el marido; y fiel a aquella con quien se libera conjuntamente de dichas necesidades del cuerpo por medio de la excitación en común de la castidad: La Dama.

El Fin Amor no crece como una planta silvestre librada a las vicisitudes del accidente y el azar, sino que se cultiva con paciencia por la observancia de reglas estrictas.

Para poder acercarse a La Dama, el trovador tiene que ser tres cosas al mismo tiempo, ya que la palabra tiene los tres sentidos: ensenhat, es decir, ser bien educado, haber recibido enseñanza y llevar sobre sí la enseña, una señal de reconocimiento como la que permitió a Isolda adivinar a Tristán bajo el disfraz y decirle: “Lis enseignez creiz (me fío de quien lleva la señal).

Cumplido este (o éstos) requisitos, La Dama le impone al trovador una serie de asags (pruebas), que colocan al aspirante en estado de domnei (obligado a fidelidad y obediencia). De este modo, el trovador será de forma sucesiva: fenhedor (el que pide), precador (el que ruega), entendedor (el que comprende) y finalmente drut (el amante).

La Dama le concede entonces unas caricias y un beso, el trovador queda obligado a celar (guardar secreto), por lo que La Dama jamás es designada por su verdadero nombre, sino por un seudónimo, la senhal, pasando a ser BeatrizRosa BermejaAmanteConsolación o Ermessen (estéril).

Finalmente, aunque la pasión del trovador llegue al paroxismo y la desesperación, al punto de acarrearle la mort per amor (muerte por amor), esta pasión le proporciona gautz et jovens (gozo y juventud)

Aparentemente, todo este ritual sin propósito obedece a una ideología cuyo trasfondo está tan oculto y entreverado que parecería ser una serie de incongruencias sin sentido.

El “amor cortés” es en realidad un ritual iniciador, que comprende todos los elementos de éste: enseñanza previa, pruebas, acceso por grados jerárquicos, tocamientos litúrgicos o sacramentales, y la “muerte simbólica” que asegura al iniciado un nuevo nacimiento.

Los mismos trovadores nos dicen de ellos mismos: “son Hombres dotados por Dios de un gran saber, hechos para dar claridad al Universo, estimables tanto por su conducta como por su ciencia” (Guiraud Riquier). Es decir que más que simples estetas, se los debe considerar como misioneros.